Birkenstock apuesta por la simplicidad de la estética japonesa con la nueva versión de su modelo Kyoto


En el vasto universo del calzado, pocos nombres evocan tanta confianza y comodidad como BIRKENSTOCK. Con una herencia que se remonta a más de dos siglos, la firma de origen alemán ha consolidado su lugar como sinónimo de diseño ergonómico y calidad superior. Entre sus innovaciones más recientes, destaca el modelo KYOTO, una sandalia que combina el minimalismo contemporáneo con la tradición artesanal que caracteriza a la marca.
 
Para comprender la esencia del modelo Kyoto, es crucial primero entender la rica historia de BIRKENSTOCK. Fundada en Alemania en 1774, la marca comenzó como una pequeña empresa familiar dedicada a la fabricación de plantillas ortopédicas. Con el tiempo, revolucionó el concepto de confort en el calzado, introduciendo la icónica plantilla de corcho y látex que se adapta a la forma del pie, proporcionando un soporte sin igual.


Inspirado por la simplicidad y el equilibrio de la estética japonesa, el modelo KYOTO fue lanzado como una extensión de la línea Tatami de Birkenstock. Su nombre hace honor a la antigua capital de Japón, un lugar donde la tradición y la modernidad coexisten en armonía. Esta influencia es evidente en el diseño del Kyoto, que se caracteriza por su apariencia depurada y funcionalidad avanzada.
 
Destaca por su diseño sin complicaciones, que combina una estructura robusta con un estilo sobrio y elegante. A diferencia de las clásicas sandalias de Birkenstock, presenta una correa ancha de gamuza y nubuck que se ajusta mediante un sistema de velcro, eliminando la necesidad de hebillas y cierres metálicos. Esta elección de materiales no solo proporciona un ajuste seguro y personalizado, sino que también aporta una textura suave y lujosa.





Imágenes | Cortesía | Birkenstock



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