La moda siempre busca la novedad, pero a veces los descubrimientos más impactantes surgen no de la juventud, sino de la dignidad de los años vividos. Gil Ros, con su distinguida cabellera plateada y su discreto magnetismo, es uno de esos descubrimientos: un hombre esculpido por el tiempo cuya gracia se siente profunda y perdurable. Sin embargo, su ascenso no es solo suyo: con la cámara de su hijo Tommy como catalizador, esta historia se desarrolla tanto en la familia como en la moda.
La historia comenzó en 2020, inesperadamente. Tommy Ros, quien ascendía en el mundo del modelaje, tomó una cámara y la enfocó en su padre. Los retratos resultantes fueron tiernos e impactantes: pequeñas revelaciones íntimas de un hombre que irradiaba carisma y elegancia sin esfuerzo. Cuando esas imágenes llegaron a las agencias, la respuesta fue inmediata: la carrera de Gil como modelo comenzó, no como una búsqueda calculada, sino gracias a la alquimia accidental de la conexión y la oportunidad.
Modelo: Gil Ros
Fotógrafo: Tommy Ros Studio
Estilo: Estudio de emcee