La escena de la moda masculina en París ha sido testigo de una consolidación magistral con la presentación de la colección Otoño-Invierno 2026 de Officine Générale. Bajo la visión imperturbable de Pierre Mahéo, la firma ha logrado reafirmar que la verdadera modernidad no reside en el exceso, sino en la sofisticación de lo cotidiano. En esta temporada, la pasarela se transformó en un manifiesto de la "normalidad hermosa", donde cada pieza parece haber sido diseñada no para ser exhibida como una obra de arte estática, sino para ser vivida en las calles de una metrópolis que exige tanto estilo como funcionalidad. La propuesta para 2026 profundiza en ese ADN híbrido que mezcla la precisión de la sastrería tradicional con la resistencia del workwear de lujo, logrando un equilibrio que pocos diseñadores consiguen mantener con tanta coherencia a lo largo de los años.
La silueta de este invierno se define por un juego de volúmenes que abraza la tendencia del "soft masculinity". Los abrigos de lana en tonos carbón y camel presentan cortes ligeramente sobredimensionados, permitiendo una fluidez que se aleja de la rigidez de las temporadas pasadas. Los hombros caídos y las estructuras menos armadas en los blazers demuestran que la elegancia masculina en 2026 busca la libertad de movimiento. Los pantalones, por su parte, mantienen una caída impecable pero con un ancho más generoso, consolidando el adiós definitivo a los cortes entallados en favor de una estética más bohemia y relajada. Esta evolución hacia formas más holgadas no sacrifica la pulcritud, pues la impecable técnica de corte de Mahéo asegura que el exceso de tela siempre se traduzca en una caída elegante y con propósito.
La paleta cromática elegida para esta colección Otoño-Invierno 2026 es un ejercicio de sobriedad y buen gusto. Officine Générale apuesta por una base de colores tierra que incluye desde el beige arena hasta el chocolate profundo, intercalados con el siempre presente azul marino que define a la marca. Sin embargo, la sorpresa de este año radica en la introducción sutil de matices olivo y borgoña, que aportan una profundidad visual necesaria para los meses de frío. Estos tonos se aplican sobre texturas ricas como la lana virgen, el cashmere y la pana, creando capas que no solo protegen de las inclemencias del tiempo, sino que invitan al tacto. La ausencia de logotipos visibles sigue siendo la firma de la casa, permitiendo que la calidad de los materiales europeos sea la que hable de la exclusividad de cada prenda.
La escena de la moda mascu…
























