Hay desfiles que no se quedan en telas, patrones o colores, sino que parecen abrir puertas a mundos paralelos donde la moda deja de ser ropa y se vuelve una declaración casi filosófica. La colección masculina otoño-invierno 2026 de Walter van Beirendonck presentada en la Semana de la Moda de París es de esas: una propuesta que, a primera vista, puede parecer un guiño surrealista, pero que invita a pensar más allá de lo evidente y a replantearse qué es vestir hoy día.
La esencia de este diseñador belga, conocido por ser parte de los legendarios Antwerp Six, siempre ha estado en llevar la moda a territorios inesperados, y su colección otoñal invernal 2025-2026 sigue esa línea con una mezcla de teatro, ironía y comentario social que se siente tan audaz como un golpe visual. En el desfile parisino, Van Beirendonck combinó elementos que evocan nostalgia de décadas pasadas con formas exageradas que parecen casi escultóricas, como trajes que parecen desarmarse deliberadamente y accesorios que parecen venir de otro planeta, retando cualquier noción tradicional de la masculinidad en la pasarela. La influencia de lo extraño y lo lúdico se respiraba en cada prenda, desde sombreros de gran tamaño hasta siluetas que parecían haber sido dibujadas en sueños imposibles.
Lo que hace de esta colección algo especialmente interesante es su capacidad para mezclar lo macabro con lo juguetón sin perder cohesión ni dejar de sentirse “puesta”. Algunos looks recordaban por momentos a personajes cinematográficos imposibles o a conceptos de ciencia ficción, con detalles que parecían manos o extremidades exageradas y formas que alteran la percepción habitual de la figura humana. Esa sensación de extrañeza no es gratuita: Van Beirendonck siempre ha empujado la moda hacia un territorio más conceptual, casi como si cada desfile fuera una pregunta al público sobre cómo vestimos y por qué lo hacemos de cierta manera. Aunque esta propuesta no sigue las tendencias más sobrias de otros diseñadores masculinos en París, sí logra capturar la atención porque convierte cada outfit en una especie de micro relato visual cargado de intención y teatralidad.
La colección otoño-invierno 2026 de Walter van Beirendonck no es para todos los armarios ni para quienes buscan piezas discretas, pero precisamente ahí radica su fuerza. Al desafiar las normas de la moda tradicional y abrazar lo extraño con una estética juguetona y profunda a la vez, el diseñador demuestra una vez más que la moda puede ser un territorio de experimentación libre, un lugar donde la imaginación y la crítica social pueden vestirse literalmente. Para el hombre que no teme destacar, que quiere un guardarropa con historia y significado —incluso si eso supone mirar fuera de lo convencional— esta colección es un recordatorio de que la moda puede ser tan disruptiva como emocionante.
Hay desfiles que no se queda…




























































