La presencia de Willy Chavarria en la Semana de la Moda Masculina de París para la temporada Otoño-Invierno 2026 ha consolidado su posición no solo como un diseñador de culto, sino como una de las voces más necesarias y punzantes de la industria contemporánea. En esta entrega, el creativo de origen chicano ha decidido profundizar en la intersección entre la opulencia de la sastrería clásica y la crudeza de la realidad social, transformando la pasarela en un foro de expresión política y cultural. La colección se despliega como una narrativa visual que rechaza el lujo como símbolo de exclusión, proponiendo en su lugar una estética donde el carácter y la intención personal son los verdaderos estandartes del poder.
El diseño de las piezas para este invierno se aleja de las tendencias efímeras para abrazar siluetas monumentales que evocan tanto la fuerza de la clase trabajadora como la sofisticación de la alta costura. Las chaquetas de hombros exagerados y los pantalones de tiro alto, elementos ya icónicos en el lenguaje de Chavarria, se presentan en materiales nobles y texturas densas que responden al rigor del clima parisino. El uso del denim industrial, reinterpretado a través de cortes arquitectónicos, dialoga con prendas de punto grueso y abrigos de lana que envuelven el cuerpo en una armadura de dignidad y elegancia subversiva.
La paleta cromática de esta temporada introduce una madurez notable, donde los tonos oscuros y profundos de la tierra se ven interrumpidos por destellos de colores saturados que funcionan como símbolos de esperanza y resistencia. Estos matices no son accidentales, sino que buscan reflejar la dualidad de la experiencia migrante y la identidad queer, temas que el diseñador ha integrado con una sensibilidad poética en cada costura. La propuesta se siente como un eco de sus raíces en el Valle de San Joaquín, pero elevada a un escenario global donde la tradición se mezcla con una modernidad desafiante.
La presencia de Willy Chav…























