Antonio Marras ha vuelto a convertir la pasarela de Milán en un escenario teatral para su colección masculina de otoño e invierno 2026 reafirmando su capacidad única para tejer la tradición de su Alguer natal en el tejido de la modernidad global. La propuesta se despliega como un homenaje a los nómadas del alma y a aquellos hombres que visten historias de viajes inconclusos y regresos anhelados a través de un paisaje emocional. La atmósfera del desfile impregnada de una melancolía luminosa sirvió de marco para una serie de looks que desafían la simplicidad del guardarropa contemporáneo mediante una complejidad artesanal que solo el diseñador sardo sabe orquestar con tal maestría.
Las piezas presentadas para el próximo invierno destacan por un uso audaz de la técnica del ensamblaje y la deconstrucción donde los abrigos de lana estructurada se encuentran con fragmentos de sedas estampadas y bordados de hilos metálicos. La silueta masculina se suaviza mediante volúmenes generosos en los pantalones y capas superpuestas que sugieren una protección elegante frente a la adversidad del clima exterior. Los motivos florales recurrentes en la iconografía de la firma se presentan en tonos oscuros y profundos mezclándose con cuadros clásicos y texturas de terciopelo que aportan una suntuosidad táctil irresistible a cada conjunto.
El diálogo entre la sastrería tradicional y la libertad creativa alcanza su punto máximo en las chaquetas cruzadas y los jerséis de punto grueso que parecen haber sido rescatados de un baúl antiguo y rejuvenecidos con cortes vanguardistas. Cada salida a pasarela narra una travesía personal utilizando una paleta de colores que transita desde los grises cenizos y marrones tierra hasta destellos inesperados de rojo escarlata y azul medianoche. Esta colección no busca la perfección lineal sino la belleza de lo inacabado y lo vivido proponiendo un modelo de hombre que se siente cómodo en la contradicción y que valora la imperfección como el sello más auténtico de su propia elegancia.
Al finalizar el recorrido visual por esta propuesta queda la certeza de que Antonio Marras sigue operando en una liga propia donde la moda es entendida como un acto de resistencia poética. Su visión para el próximo invierno es un recordatorio de que la vestimenta es la piel que elegimos para contar quiénes somos sin necesidad de emitir un solo sonido. Mientras Milán sigue su marcha acelerada hacia el futuro estas piezas invitan a una pausa necesaria para apreciar el valor del tiempo dedicado a la belleza hecha a mano consolidando una vez más al creador como el gran bardo de la costura masculina contemporánea.
















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