Maximillian Davis reinventa el lujo florentino con tonos marineros en su desfile para Ferragamo en Milán



La colección masculina de Ferragamo para este invierno se presenta como un estudio sobre la dualidad entre la protección y la libertad, utilizando la sastrería como una herramienta de empoderamiento sutil. Davis ha explorado cortes que se alejan de la rigidez tradicional para abrazar una fluidez casi arquitectónica, donde las chaquetas de hombros definidos conviven con capas que parecen deslizarse sobre el cuerpo. Esta propuesta reafirma la capacidad del diseñador para interpretar los archivos de la marca bajo una lente contemporánea, logrando que piezas de apariencia clásica revelen detalles técnicos sorprendentes y una construcción que desafía las convenciones del vestuario formal masculino.



La paleta cromática elegida para esta ocasión se sumerge en la profundidad de los tonos minerales y terrosos, destacando el uso del gris pizarra, el marrón tabaco y el emblemático rojo Ferragamo que aparece de forma estratégica para romper la monocromía. El cuero, elemento fundamental en la identidad de la casa, se trabajó con una delicadeza extrema, presentándose en gabardinas de longitud dramática y conjuntos de dos piezas que exhiben un acabado mate casi aterciopelado. La mezcla de materiales, que incluye lanas de gran gramaje y sedas técnicas, aporta una riqueza visual que se traduce en looks capaces de resistir el escrutinio más exigente tanto en la pasarela como en el asfalto.



Más allá de la vestimenta, la propuesta masculina para la temporada FW26 pone un énfasis especial en la integración de los accesorios como parte indivisible de la silueta. Los bolsos de mano de dimensiones generosas y el calzado de líneas afiladas complementan una imagen de hombre que valora la funcionalidad sin renunciar a una estética depurada. Cada salida reforzó la idea de una masculinidad que se siente cómoda en la sobriedad, donde el detalle de un cierre oculto o la caída precisa de un pantalón de pinzas comunican más que cualquier adorno superficial, consolidando la posición de Ferragamo como un referente de la elegancia intelectualizada.