Nueva York se rinde ante la elegancia funcional de Michael Kors en su desfile Otoño-Invierno 2026

Nueva York se rinde ante la elegancia funcional de Michael Kors en su desfile Otoño-Invierno 2026



La Semana de la Moda de Nueva York ha sido testigo de una de las presentaciones más esperadas del año con el desfile del 45.º aniversario de Michael Kors. Para la temporada Otoño-Invierno 2026, el diseñador estadounidense ha decidido elevar la apuesta del menswear mediante una propuesta que fusiona la opulencia del viejo mundo con la energía incombustible de la metrópoli. Bajo una atmósfera que recordaba la majestuosidad de una noche en la ópera, la colección masculina emergió como un manifiesto de confianza y madurez. El enfoque principal se alejó de las tendencias pasajeras para centrarse en una longevidad estética que prioriza los cortes impecables y los materiales táctiles, consolidando al hombre Michael Kors como un referente de la elegancia urbana contemporánea.

La paleta cromática elegida para esta entrega otoñal destaca por su profundidad y dramatismo. El negro absoluto funcionó como el eje narrativo de la pasarela, sirviendo de lienzo para texturas ricas que aportaron una tridimensionalidad visual única a cada conjunto. Sin embargo, no se trató de una sobriedad plana, ya que el creativo introdujo ráfagas emocionales de rojo carmesí, vino y el innovador tono verde hinojo, el cual se perfila como la gran apuesta de color para el armario de invierno. Este uso estratégico de la tonalidad permitió que piezas clásicas, como los abrigos de lana y los jerséis de cachemir, adquirieran una relevancia renovada, adaptándose a un estilo de vida que exige versatilidad entre el compromiso profesional y el evento social de alto nivel.

En cuanto a las siluetas, la colección Otoño-Invierno 2026 abraza una sastrería fluida pero estructurada que rechaza la rigidez tradicional. Las chaquetas y blazers se presentaron con proporciones generosas, a menudo combinadas con pantalones de corte relajado o incluso los audaces pantalones sarouel, que introducen un aire exótico y moderno en la vestimenta masculina. Un detalle distintivo de esta temporada fue la incorporación de accesorios con relieve de pitón y detalles de borlas, elementos que añadieron un toque de sofisticación artesanal. Además, la presencia de broches brillantes y blusas de seda bajo trajes de corte impecable demostró que el diseñador no teme desdibujar las líneas de género para ofrecer una visión de lujo más expresiva y menos encorsetada.



La maestría de Michael Kors en el manejo de las capas se hizo evidente a través del uso de materiales de alta gama como el ante encerado, la napa y el shearling de pelo largo. Estas prendas de abrigo, que oscilan entre lo rústico y lo refinado, están diseñadas para enfrentar el clima neoyorquino sin sacrificar ni un ápice de estilo. Al celebrar cuatro décadas y media en la industria, Kors ha logrado demostrar que la verdadera modernidad reside en la capacidad de crear piezas que se sientan actuales hoy, pero que mantengan su valor estético dentro de diez años. Esta colección no solo celebra su legado, sino que establece una hoja de ruta clara para el futuro de la moda masculina, donde el confort, el glamour y la autenticidad conviven en perfecta armonía.

La Semana de la Moda de Nuev…