A medida que se acercan ciertas fechas marcadas en rojo, el ambiente en las ciudades empieza a transformarse de una manera casi imperceptible pero constante. Las vitrinas cambian su fisionomía habitual para dejar paso a una paleta de colores mucho más específica y las firmas de moda se ponen las pilas para ofrecer alternativas que encajen con el ánimo del momento. Es ese instante del año donde parece que todo el mundo se pone de acuerdo para buscar algo especial, ya sea por compromiso o por puro placer visual, intentando encontrar ese equilibrio entre lo que dictan las pasarelas y lo que realmente apetece ponerse cuando el calendario nos da un empujoncito hacia el lado más sentimental de la vida.
En este contexto, Zara ha decidido tirar la casa por la ventana con su propuesta masculina para San Valentín, sumándose de lleno a la corriente que en redes sociales ya conocen de sobra como lovecore. Esta tendencia no es más que una oda al amor en su versión más estética y visual, donde el romanticismo deja de ser algo cursi para convertirse en un rollo muy guay y actual. La marca gallega ha sabido pillar el concepto al vuelo, demostrando que los chicos también pueden lucir estampados de corazones, bordados delicados y una gama de rojos y rosas sin perder ni un ápice de estilo urbano. Es una colección que mola un montón porque se aleja de los típicos tópicos aburridos y apuesta por prendas que son un auténtico flechazo a primera vista.
La clave de este lanzamiento reside en cómo han sabido integrar elementos que antes nos parecerían demasiado atrevidos en prendas que son básicos de fondo de armario. Podemos ver desde sudaderas con un fit impecable hasta camisas de satén que tienen una caída espectacular, todas ellas salpicadas con detalles que hacen referencia directa al afecto y la pasión. El amor propio y el cariño hacia los demás se materializan en parches, tipografías retro que parecen sacadas de una postal de los años setenta y texturas que dan un gustazo increíble al tacto. La idea es que cualquiera pueda llevar un pedacito de esta tendencia lovecore sin sentirse disfrazado, mezclando piezas llamativas con unos vaqueros anchos o unos pantalones de sastre más relajados.
Además, lo que realmente destaca de esta apuesta es que no se queda solo en lo superficial, sino que busca transmitir una vibra muy positiva y desenfadada. El uso del color rojo, que este año está pegando más fuerte que nunca, se convierte en el hilo conductor de una colección que invita a atreverse y a no tener miedo de expresar lo que uno siente a través de la ropa. Zara ha dado en el clavo al entender que el público masculino actual busca prendas que tengan algo de chicha y que se salgan de lo de siempre, especialmente cuando llega una ocasión que invita a ponerse un poco más guapo de lo habitual. Es el momento perfecto para renovar el armario con piezas que, aunque nacen por San Valentín, tienen cuerda para rato durante toda la temporada.
A medida que se acercan ciertas fe…












