De “Red, White & Royal Blue” al poder creativo: Taylor Zakhar Perez va del cuento de hadas queer al imperio propio



Tras convertir la fantasía política en fenómeno global con Red, White & Royal Blue, Taylor Zakhar Perez no solo encontró a su príncipe en pantalla: encontró su lugar en la industria. La película que imaginó un romance entre el hijo de la presidenta de Estados Unidos y el nieto del rey de Inglaterra ofreció una realidad alternativa donde la mayor crisis diplomática era, simplemente, el amor. Y el público respondió con devoción.

Ahora, el actor retoma su papel como Alex Claremont-Diaz en Red, White & Royal Wedding, la esperada secuela que vuelve a reunirlo con el príncipe Henry, interpretado por Nicholas Galitzine, consolidándolos como la pareja real más influyente de la ficción contemporánea. Si la primera entrega fue descubrimiento y vértigo, la segunda promete madurez, compromiso y poder compartido.

Actuar siempre será mi primer amor, la emoción de meterme en un personaje, darle vida a una escena, no hay nada como eso
 

En el set, bajo la dirección de Jamie Babbit, Perez ha descrito su regreso como un reencuentro con un viejo amigo. Alex ya no es el joven impulsivo que lucha por entender su identidad; es un hombre graduado en derecho, seguro de sí mismo y asentado en una relación real. Las preguntas ya no giran en torno al secreto o la aceptación, sino al futuro: qué significa amar en público, cómo equilibrar ambición y compromiso, cómo crecer sin perder la esencia.



Fuera de la pantalla, la evolución también es evidente. El fenómeno global de la primera película trajo consigo una oleada de exposición mediática, campañas de premios y alfombras rojas. La nominación al Emmy consolidó su presencia en la conversación cultural, pero también lo obligó a definir límites. En medio del ruido, Perez optó por la claridad: proteger su paz, confiar en su instinto y no permitir que las expectativas externas dictaran su trayectoria.

Pero el verdadero movimiento estratégico ocurre detrás de cámaras. Perez está construyendo un territorio creativo propio como productor. Entre los proyectos que desarrolla se encuentra la adaptación de una novela de Ali Hazelwood, con un tono más oscuro y complejo que sus trabajos anteriores, así como la adaptación de The Silver State de Gabriel Urza. También prepara una película deportiva junto al equipo responsable de AIR, apostando por historias de alto riesgo emocional y ambición humana.

Para Perez, producir no es una distracción de la actuación, sino una expansión natural. Actuar sigue siendo el primer amor —esa descarga eléctrica de encarnar a otro—, pero ahora busca agencia, decisión y narrativa propia. No esperar la llamada, sino generar el proyecto. No solo habitar el reino, sino diseñarlo.