Boulard debuta en 080 Barcelona con una visión romántica del menswear contemporáneo

Boulard debuta en 080 Barcelona con una visión romántica del menswear contemporáneo



La edición número 37 de 080 Barcelona Fashion marcó el debut en pasarela de Ugo Boulard, una irrupción que no pasó desapercibida por la precisión narrativa de su propuesta y por la forma en la que tradujo un concepto literario en códigos de estilo masculino contemporáneo.

“With Kind Regards” se presentó como una colección construida en tres actos, donde el universo epistolar funcionó como hilo conductor. Más que una simple inspiración estética, la carta se convirtió en lenguaje: pliegues que evocan papel doblado, costuras que recuerdan trazos caligráficos y superposiciones que funcionan como capas de lectura. En este contexto, los looks masculinos fueron el eje más sólido de la propuesta, articulando una elegancia silenciosa, cargada de intención.

La sastrería fue el punto de partida. Trajes de líneas relajadas, ligeramente desestructurados, que abandonan la rigidez clásica sin perder formalidad. Boulard apostó por hombros suaves, pantalones de caída amplia y chaquetas que parecían adaptarse al cuerpo con naturalidad, como si hubieran sido usadas durante años. Esta aproximación refuerza la idea de la prenda como objeto con memoria, alineada con el concepto de carta como archivo íntimo.



Los materiales jugaron un papel clave en la narrativa. Lanas ligeras, algodones texturizados y tejidos con apariencia casi envejecida aportaron profundidad visual a cada look. En algunos casos, las prendas parecían deliberadamente “gastadas”, como documentos antiguos que han sobrevivido al paso del tiempo. Esta pátina no restaba sofisticación, sino que la elevaba, dotando al conjunto de una sensibilidad casi nostálgica.

El color operó con una paleta contenida y coherente. Tonos neutros como marfil, gris humo, negro tinta y beige pergamino dominaron la pasarela, interrumpidos ocasionalmente por acentos más profundos que remitían a la cera de sellos o a la tinta seca. Esta sobriedad cromática permitió que el foco se mantuviera en la construcción y en los detalles, elementos centrales en el discurso de Boulard.

Uno de los aspectos más interesantes fue el tratamiento de las capas. Camisas largas que asomaban bajo blazers, abrigos ligeros superpuestos sobre trajes y piezas que parecían dialogar entre sí como fragmentos de una correspondencia. Esta lógica de acumulación no resultó excesiva, sino cuidadosamente medida, reforzando la idea de lectura progresiva: cada look revelaba algo nuevo al observarlo con detenimiento.



Los accesorios, discretos pero significativos, completaron la narrativa. Elementos que evocaban sobres, cintas o incluso pequeños objetos personales se integraron sin caer en lo literal. Más que ilustrar el concepto, lo sugerían, manteniendo ese equilibrio entre lo tangible y lo simbólico que atravesó toda la colección.

Aunque la colección también introdujo por primera vez looks femeninos, fue en el vestuario masculino donde Boulard definió con mayor claridad su identidad. Una masculinidad que se aleja del ruido y del exceso, y que encuentra su fuerza en la introspección, el detalle y la emoción contenida.
La edición número 37 de 080…