El cierre de Glamour México no es un hecho aislado, sino una señal más de un cambio estructural que está redefiniendo el ecosistema editorial global. Condé Nast, uno de los gigantes históricos de la industria, ha decidido bajar la cortina de varias de sus ediciones internacionales, incluida la mexicana, como parte de una estrategia que prioriza la rentabilidad, el contenido digital y la adaptación a nuevas formas de consumo.
La decisión se anunció en un contexto más amplio de reconfiguración interna. Roger Lynch, director ejecutivo de la compañía, comunicó a su equipo que estos cierres responden a la necesidad de concentrar recursos en áreas con mayor crecimiento. En ese mismo movimiento también desaparece Self —tras casi cinco décadas de historia— y se cancelan otras operaciones internacionales, como la edición italiana de Wired.
Durante años, Glamour fue una de las cabeceras clave de Condé Nast en su expansión internacional, con ediciones que lograron conectar con audiencias locales a través de contenidos de moda, belleza y cultura contemporánea. Sin embargo, el nuevo panorama mediático ha obligado a replantear ese modelo.
Las ediciones de Alemania, España y México dejarán de operar, en parte porque, según la compañía, representan un porcentaje mínimo de los ingresos globales y no han alcanzado la rentabilidad necesaria. En su lugar, la marca concentrará esfuerzos en sus mercados principales: Estados Unidos y Reino Unido, donde apostará por formatos más dinámicos como video, redes sociales y contenido multiplataforma.
Esta decisión también marca el cierre de una etapa editorial liderada por Samantha Barry, quien durante ocho años impulsó la transformación digital de la revista, ampliando su audiencia y diversificando sus fuentes de ingresos. Su salida simboliza, en muchos sentidos, el fin de una visión de Glamour como red global de ediciones locales.
El cierre de Glamour Méxic…


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