En la edición 37 de la 080 Barcelona Fashion, el desfile de Victor Von Schwartz se consolidó como una de las propuestas más narrativas y emocionalmente cargadas de la temporada. Su colección, atravesada por el concepto de la final girl, trasladó al terreno masculino una sensibilidad que rompe con los códigos tradicionales del vestir para explorar nuevas formas de vulnerabilidad y resistencia.
Lejos de limitarse a una lectura literal del cine de terror, la figura de la superviviente se convirtió en un arquetipo contemporáneo que también dialoga con la masculinidad. En este contexto, los looks masculinos no buscan imponer fuerza desde lo rígido, sino desde la capacidad de adaptación, aprendizaje y transformación, construyendo una estética donde lo emocional adquiere protagonismo.
Las referencias a personajes como Chanel Oberlin, Sidney Prescott y Nancy Thompson se traducen en códigos visuales que reinterpretan lo juvenil desde una óptica ambigua. Camisas de popelina en vichy, sargas intervenidas con plisados estructurales y algodones de apariencia cotidiana se integran en siluetas masculinas que evocan uniformes escolares o universitarios, pero tensionados por una carga dramática latente.
En paralelo, la colección introduce elementos tradicionalmente asociados a lo femenino, como encajes chantilly, tules o gasas, incorporados en capas, mangas o superposiciones que redefinen el volumen del cuerpo masculino. Estas decisiones no responden a una provocación superficial, sino a una búsqueda consciente por desdibujar las fronteras de género, donde la fragilidad se convierte en un lenguaje estético tan válido como la contundencia.
El universo visual de Carrie y Scream aparece reinterpretado en prendas que remiten a vestidos de graduación o estilismos universitarios, ahora trasladados a códigos masculinos. Lazos, volantes y puntillas emergen como detalles recurrentes, generando una tensión constante entre inocencia y amenaza, entre lo doméstico y lo inquietante.
La paleta cromática refuerza esta dualidad. Los rosas empolvados y los rojos granate dominan la escena, acompañados por acentos en marrón y azul que aportan profundidad. En los looks masculinos, estos tonos se aplican en bloques o capas, alejándose del minimalismo para abrazar una expresividad más emocional, casi cinematográfica.
En la edición 37 de la 080…


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