Études Studio reafirmó el lugar de la firma parisina como una de las propuestas más interesantes para quienes buscan un equilibrio entre moda, arte y cultura contemporánea. Fiel a su ADN multidisciplinar, la marca presentó un desfile que fue más allá de la ropa para explorar ideas relacionadas con la creatividad, la identidad y la vida urbana. El resultado fue una colección que mantuvo el espíritu intelectual de Études, pero con una energía renovada y una visión más madura de la moda masculina.
Desde hace años, Études Studio ha construido un lenguaje propio a partir del encuentro entre el streetwear, la sastrería y las referencias artísticas, y esta temporada no fue la excepción. Las siluetas combinaron volumen y estructura con naturalidad, dando lugar a prendas amplias, cómodas y llenas de personalidad. Las chaquetas de trabajo, los pantalones relajados y las prendas utilitarias convivieron con piezas más refinadas, demostrando una vez más que la firma entiende la moda masculina como un territorio donde los códigos pueden mezclarse libremente.
Uno de los aspectos más interesantes de la colección fue su capacidad para capturar el espíritu de la ciudad contemporánea sin caer en clichés. Había una sensación constante de movimiento, de personas que atraviesan distintos espacios y contextos a lo largo del día. Las prendas parecían diseñadas para adaptarse a esa realidad cambiante, combinando funcionalidad y estilo de una manera muy orgánica. La ropa no imponía una identidad concreta, sino que ofrecía herramientas para construirla.
El trabajo gráfico, uno de los sellos característicos de Études Studio, volvió a tener un papel relevante. Estampados, intervenciones visuales y detalles inspirados en disciplinas creativas como la fotografía, el diseño gráfico y las artes visuales aportaron profundidad a la colección. Sin embargo, todo se sintió más contenido y equilibrado que en temporadas anteriores. La marca parece estar atravesando una etapa de refinamiento, donde la expresión artística sigue siendo fundamental, pero integrada de forma más natural en el conjunto.
La paleta de colores también contribuyó a esa sensación de madurez. Tonos neutros, azules profundos, grises urbanos y algunos acentos cromáticos estratégicos construyeron una propuesta coherente y fácil de interpretar. En lugar de depender de efectos llamativos, la colección encontró fuerza en la calidad de las proporciones, los materiales y las combinaciones.
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