La colección masculina Primavera-Verano 2027 de Doublet volvió a demostrar que Masayuki Ino es uno de los diseñadores con mayor capacidad para encontrar humor donde nadie más lo busca. En lugar de presentar un desfile solemne, el creador japonés convirtió la pasarela en un escenario donde los estereotipos, los personajes cotidianos y la cultura popular se mezclaban con una buena dosis de ironía. Como suele ocurrir en sus colecciones, detrás de cada broma había una reflexión sobre la forma en que nos vestimos y sobre los códigos que asociamos a determinadas identidades.
El desfile avanzó como una sucesión de personajes exagerados, casi caricaturescos, aunque siempre construidos con un notable trabajo técnico. Había pantalones de corte espiral que alteraban la silueta tradicional del denim, shorts de inspiración skater con cadenas integradas en la propia prenda y chaquetas de cuero de proporciones monumentales que aportaban un aire casi teatral. Eran diseños que llamaban la atención a primera vista, pero que también evidenciaban el dominio del patronaje y la confección que caracteriza a Ino.
Más allá de las piezas más llamativas, la colección volvió a jugar con la idea de transformar lo ordinario en extraordinario. Doublet tomó referencias del streetwear, de la ropa deportiva y del vestuario urbano para llevarlas a un terreno mucho más experimental, sin perder de vista el sentido del humor. Esa mezcla entre sátira y diseño es precisamente lo que ha convertido a la firma en una de las propuestas más singulares del calendario parisino: nunca sabes exactamente qué esperar, pero siempre hay una idea detrás de cada look.
Primavera-Verano 2027 no fue la colección más contenida de Doublet, ni tampoco la más fácil de interpretar. En algunos momentos la puesta en escena parecía imponerse sobre la ropa, pero incluso así quedó claro que Masayuki Ino sigue siendo un diseñador dispuesto a asumir riesgos antes que repetir fórmulas. En una temporada donde muchas marcas apostaron por la sobriedad, Doublet recordó que la moda también puede ser absurda, divertida y provocadora, sin dejar de estar cuidadosamente construida.

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