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Zegna eligió uno de los escenarios más evocadores de California para presentar su más reciente colección masculina. Sobre el histórico muelle de Malibú, rodeado por la niebla costera, el océano Pacífico y una audiencia vestida mayoritariamente con prendas de la firma, la casa italiana convirtió un atardecer frente al mar en una celebración de su visión contemporánea del lujo relajado. La presentación llegó apenas un día después de otro gran desfile europeo en Los Ángeles, confirmando el creciente interés de las grandes marcas por acercarse a uno de sus mercados más importantes en Estados Unidos.

La colección diseñada por Alessandro Sartori giró alrededor de un concepto profundamente ligado a la cultura italiana: la villeggiatura. Esta tradición, popular entre las familias acomodadas antes de la expansión de los viajes aéreos económicos, consistía en trasladarse durante semanas a una residencia costera para disfrutar del verano. Sartori utilizó esta idea como punto de partida para construir un guardarropa pensado para vivir junto al mar sin renunciar a la sofisticación.



La inspiración se reflejó en una abundancia de bolsos y equipaje que acompañaban los looks, como si los modelos estuvieran trasladando toda una vida hacia la costa. También apareció en las siluetas de clara influencia setentera, especialmente en los pantalones de caída amplia que resaltaban la ligereza de los mocasines y botas de inspiración artesanal. La colección evocó una época dorada del estilo masculino sin caer en la simple reproducción de códigos del pasado.

Los tonos tierra dominaron la propuesta, acompañados por patrones de cuadros reinterpretados y una selección de prendas que remitían a la elegancia informal de aquella década. Chaquetas safari de líneas depuradas, cárdigans de aire clásico, sobrecamisas de punto y camisas con cuellos intercambiables construyeron una narrativa estética que combinaba refinamiento, funcionalidad y una marcada personalidad mediterránea.






Sin embargo, el verdadero atractivo de la colección apareció en el diálogo entre herencia e innovación. Las chaquetas safari confeccionadas en cuero lavable y los tejidos de punto elaborados parcialmente con cuero demostraron el compromiso de Zegna con la experimentación material. Sartori también recurrió a antiguos telares jacquard de mediados del siglo XX para trabajar hilaturas contemporáneas, incluyendo mezclas de seda y papel, creando superficies textiles que parecían familiares y futuristas al mismo tiempo.

Esa combinación de técnicas tradicionales y materiales avanzados permitió que la colección evitara la nostalgia fácil. En lugar de reconstruir el pasado, Zegna utilizó referencias históricas para explorar nuevas posibilidades dentro del vestuario masculino. El resultado fue una propuesta que reivindica la continuidad de ciertos códigos de elegancia mientras los adapta a las necesidades y sensibilidades actuales.

Los primeros trajes de seersucker de seda con textura arrugada y los conjuntos de sastrería en tonos vibrantes confirmaron esa intención de mirar hacia adelante. Más que un ejercicio de memoria, el desfile de Malibú se presentó como una reflexión sobre la evolución del estilo masculino y sobre la identidad de una firma que, pese a su crecimiento global, sigue conservando el espíritu familiar y la atención al detalle que la han distinguido durante generaciones.





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