Viajar siempre ha formado parte del ADN de ETRO. Desde sus primeras colecciones, la firma italiana ha construido un universo inspirado en el descubrimiento de nuevas culturas, los tejidos artesanales y el espíritu bohemio que convirtió su icónico estampado paisley en uno de los símbolos del lujo italiano. Para la colección masculina Primavera-Verano 2027, la casa vuelve a ese imaginario con una propuesta que reivindica el placer de vestir para recorrer el mundo con elegancia, aunque esta vez desde una perspectiva mucho más relajada y funcional.
Presentada en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci de Milán, la colección encontró un escenario perfecto entre antiguas locomotoras, tranvías históricos y pilas de maletas revestidas con el clásico estampado Arnica de la firma. La puesta en escena reforzó la idea del viaje como hilo conductor de la propuesta, con modelos que parecían esperar un tren hacia un destino todavía desconocido, una metáfora que conectaba directamente con la identidad histórica de ETRO.
Sobre la pasarela desfilaron prácticamente todos los códigos que han definido a la marca durante décadas. El paisley apareció en camisas, pañuelos y chaquetas; los cuadros madras convivieron con rayas y estampados foulard extraídos del archivo histórico; mientras que los bordados artesanales, las sedas estampadas y el inconfundible motivo Arnica reafirmaron el legado decorativo de la firma. Más que reinventar su lenguaje, ETRO optó por perfeccionarlo, construyendo un armario reconocible para quienes llevan años identificando la marca con un lujo desenfadado y profundamente italiano.
La sastrería adquirió un carácter especialmente relajado. Las americanas se confeccionaron con estructuras ligeras y tejidos suaves, mientras que las gabardinas de ante estampado, los abrigos largos de doble faz en seda y las sobrecamisas cortadas con precisión demostraron que la funcionalidad también puede convivir con la sofisticación. Muchas prendas fueron concebidas para desempeñar más de una función: una camisa podía utilizarse como chaqueta ligera, un traje podía llevarse con la naturalidad de una camisa y algunas piezas alargaban sus proporciones hasta recordar una bata o una túnica de viaje.
La riqueza de materiales volvió a ser uno de los puntos fuertes de la colección. Jacquares, tejidos con textura, aplicaciones láser y mezclas de estampados aportaron profundidad visual sin caer en la exageración. En lugar de buscar el impacto inmediato mediante siluetas radicales, ETRO apostó por un lujo discreto sustentado en la calidad de los tejidos y en la capacidad de combinar diferentes patrones dentro de un mismo look con absoluta naturalidad.

Fotos de Etro
