Hay relojes que buscan destacar por su diseño y otros que convierten la propia construcción de la pieza en su principal argumento. El nuevo Hublot Big Bang Sapphire Sky Blue pertenece claramente a la segunda categoría. La firma suiza vuelve a explorar las posibilidades del zafiro con una edición limitada que combina una caja completamente transparente en azul celeste con uno de sus movimientos de manufactura más reconocibles.
Limitado a 100 ejemplares, el nuevo Big Bang Sapphire Sky Blue lleva hasta el extremo una de las señas de identidad de Hublot: su capacidad para experimentar con materiales poco convencionales dentro de la alta relojería. En esta ocasión, el zafiro adquiere una tonalidad azul celeste que recuerda al cielo de verano y envuelve una mecánica completamente visible.
El resultado es un reloj de estética futurista en el que prácticamente no existe una frontera visual entre la caja y el movimiento. La transparencia permite contemplar desde diferentes ángulos la arquitectura mecánica del reloj, mientras que los tonos azules consiguen que la pieza mantenga una identidad cromática muy marcada.
La caja de 44 milímetros está fabricada en cristal de zafiro pulido y presenta una tonalidad azul celeste que aporta profundidad a una superficie que, al mismo tiempo, mantiene una gran transparencia. El material se ha convertido en uno de los grandes territorios de experimentación de Hublot durante la última década, después de que la Manufactura comenzara a explorar sus posibilidades en 2016.
El bisel mantiene la característica construcción del Big Bang y está fijado mediante seis tornillos de titanio con la reconocible forma de H de la marca. La combinación entre el zafiro y el titanio refuerza la imagen técnica del reloj, mientras que el acabado completamente pulido de la caja multiplica los reflejos y la sensación de transparencia.
La parte posterior también está realizada en zafiro, por lo que la mecánica puede contemplarse prácticamente desde cualquier ángulo. La esfera esqueletizada en azul celeste mate y los puentes del movimiento, también en tonos azules, completan una estética en la que el color funciona como hilo conductor.
Fotos de Hublot
