Kimi Antonelli ya no es únicamente el joven prodigio que llegó a Mercedes con apenas 18 años. En su segunda temporada en la Fórmula 1, el piloto italiano ha comenzado a construir una identidad propia dentro y fuera de la pista, y su evolución también queda reflejada en una sesión de moda en la que la sastrería, las prendas deportivas y los accesorios conviven con una actitud mucho más madura.
La sesión presenta a Antonelli con una estética que oscila entre el lujo contemporáneo y el universo del automovilismo. Chaquetas de corte relajado, camisas, pantalones amplios, prendas de punto y piezas deportivas construyen una imagen masculina sofisticada, pero sin borrar el carácter juvenil que todavía forma parte de su identidad.
Uno de los estilismos apuesta por una combinación de chaqueta, camisa y pantalón, mientras que otros looks recurren a prendas más relajadas y deportivas. La variedad permite mostrar diferentes facetas del piloto: desde una versión más elegante hasta otra mucho más cercana al mundo de las carreras.
Los accesorios también desempeñan un papel importante. Un reloj de lujo aparece combinado con algunos de los estilismos, mientras que el casco de competición y las piezas vinculadas a Mercedes introducen el elemento que conecta directamente la moda con su profesión.
Sin embargo, uno de los detalles más personales de la sesión no tiene que ver con una pieza de lujo, sino con un pequeño colgante en forma de cola de ballena. Antonelli lo recibió de su madre durante unas vacaciones familiares en Cerdeña cuando tenía 12 años y continúa llevándolo como amuleto de buena suerte. El accesorio se ha convertido en una de sus señas de identidad, hasta el punto de que su popularidad provocó un aumento de la demanda de collares similares.
Esta mezcla entre prendas sofisticadas, elementos deportivos y detalles personales encaja con el momento profesional que atraviesa el piloto. Antonelli llegó a Mercedes para sustituir a Lewis Hamilton y, después de una primera temporada de aprendizaje, comenzó a demostrar que podía competir al máximo nivel.
Su transformación quedó especialmente clara en el Gran Premio de Canadá. Durante la Sprint Race, Antonelli protagonizó varios intentos agresivos para adelantar a su compañero George Russell. El joven piloto no parecía dispuesto a conformarse con el papel de escudero y mostró una ambición que contrastaba con la prudencia de sus primeros meses en la categoría.
Ese cambio también se refleja en su manera de entender la competición. Tras pasar de perseguir a convertirse en uno de los pilotos que deben defender su posición, Antonelli comenzó a experimentar una presión completamente diferente: ya no era el joven que intentaba alcanzar a los grandes, sino uno de ellos.
Créditos
Foto: Tereza Mundilová
Styling: Luca Paolantonio
Grooming: Angelo Rosa Uliana @Julian Watson Agency
Fotos de GQ Italia
