Cualquier parecido con Miguel Bernardeau (Valencia, 1996) no es pura coincidencia. Alto, rubio y atlético —gracias entre otras cosas a la práctica de surf, su deporte preferido—, el actor tenía el físico perfecto para el papel, pero no solo. "El personaje es un hombre que se intuye en sus horas finales y que además está herido en un doble sentido: herido por la metralla y herido por los fantasmas. Pero no es un derrotado y Miguel ha sabido entregarle la fuerza de su espíritu, y por sus ojos asoman esperanzas y lejanías, la rabia y la esperanza. Es un trabajo de una contención volcánica, y eso es algo dificilísimo que Miguel, de la mano de los Javis, ha conseguido. En las escenas finales del personaje logra entregar una humanidad inquebrantable”, elogia el dramaturgo Alberto Conejero, autor de La piedra oscura, la pieza teatral que inspira la película del año. Un filme en el que Bernardeau interpreta el papel más importante de su carrera.
Hoy Miguel Bernardeau lo sabe absolutamente todo sobre aquel estudiante de Ingeniería de Minas de origen humilde —sus padres regentaban una frutería en Madrid—, militante del PSOE, futbolista del Atlético de Madrid y secretario de La Barraca, el grupo teatral impulsado por el poeta granadino, que fue “el más hondo amor de Lorca”, según Ian Gibson. “Fue un hombre bueno”, resume el actor. Con él comparte “muchas pasiones muy distintas, mucha curiosidad también. Siento que era un tío con muy buen corazón”, insiste sobre una figura que ha llegado a obsesionarlo. “Me ha costado mucho salir del personaje. Muchos días llegaba a casa, me tumbaba en el sofá y no conseguía relajarme. Quitarme toda esa adrenalina y esa cantidad de emociones. Mira, me encantaría saber cómo lo hace Javier Bardem, me gustaría preguntárselo algún día”, me cuenta sobre un rodaje que se prolongó durante apenas 45 días, pero para el que se preparó durante meses. Hasta que en la última prueba en la sede de la productora del filme, Suma Content, en Madrid, todo encajó. “Nada más llegar me dijeron: ‘Álvaro está arriba’. ‘¿Pero quién es Álvaro?’, pregunté. ‘Guitarricadelafuente’. Ostras. De repente entendí cosas. Leímos el texto y hubo algo en la sala… Yo sentí de inmediato que funcionaba”, relata sobre la indudable química con su compañero de reparto y la, probablemente, gran sorpresa del filme —su trabajo empieza a sonar incluso para los Oscar—: un Guitarricadelafuente que interpreta al soldado Sebastián, guardián de Rodríguez Rapún en el hospital militar, con la cara de español de los años 30 más lograda de la historia reciente del cine español.
El actor pasó meses estudiando un misterio, el del hombre que, al parecer, inspiró los Sonetos del amor oscuro de Lorca. Un personaje trágico. Como Federico. “Me interesó mucho indagar en ese amor imposible. Él era un hombre como los de antes. Un hombre que no llora. Federico le abrió todo un mundo. Yo creo que sintió alivio en muchos sentidos, pero un alivio que al mismo tiempo le causó mucho estrés. Nadie podía descubrirlos”, aventura. “Estaba muy conflictuado”, zanja. Vocabulario generación Z para una historia universal, la del poeta y “el hombre de las tres R”, como lo llamaba Lorca.
Rodríguez Rapún no se consideraba homosexual. Cuando se enteró del asesinato de Federico —“Que sepas que han matado a tu amigo el poeta”, le anunció su padre— se alistó en el ejército repu- blicano. Hizo un curso de artillería en Murcia, alcanzó el grado de teniente y lo destinaron a Cantabria, donde murió el 18 de agosto de 1937. El mismo día, pero un año después, que Lorca. “Hay varias versiones sobre su muerte en el frente del norte. Todas coinciden en lo esencial: que tuvo algo de suicidio. En el penal del Dueso, [el dramaturgo Cipriano] Rivas Cherif escuchó que había saltado fuera de una trinchera diciendo que quería morir, y fue abatido por una ráfaga de ametralladora”, recogía el periodista y escritor marcos Ordóñez en el diario El País en 2015 a propósito del estreno de la obra de teatro de Alberto Conejero.
A Miguel Bernardeau le gusta Kendrick Lamar, scrollear por Instagram, una red social donde acumula seis millones se seguidores y con la que mantiene una relación de amor odio —“He pensado en desinstalármela decenas de veces, pero al final...”, me confía—, y le preocupa el problema de la vivienda. “Yo soy un privilegiado, pero mi mejor amigo se viene a vivir conmigo porque no puede permitirse una casa para él solo, y eso que tiene dos empleos. No es un tema de posicionamiento político, ¿no?”, denuncia. El día anterior a nuestro encuentro ha celebrado por todo lo alto el triunfo de la Selección de fútbol en el Mundial.
Fotos de Vanty Fair








