En el armario masculino aparecen prendas de proporciones relajadas y una construcción deliberadamente poco rígida. Los primeros vaqueros propios de la firma, de corte holgado, conviven con tops de efecto metálico, chalecos amplios con hombros marcados y pantalones de gran volumen con bordes deshilachados. Las técnicas tradicionales del punto también se trasladan a los tejidos planos mediante nudos y acabados artesanales, mientras las superficies crujientes y los extremos sin rematar convierten la imperfección en uno de los principales recursos estéticos de la temporada.
La colección demuestra así que Lauren Manoogian puede alejarse de la idea convencional del lujo silencioso sin perder su identidad. Los tonos tranquilos y las siluetas cómodas siguen ahí, pero aparecen junto a prendas con brillo, texturas ásperas y una cierta inspiración utilitaria, como la combinación de una chaqueta corta de aire militar con sombrero de ala. Para el hombre de primavera-verano 2027, la firma propone vestir sin demasiadas reglas y dejar que sean los tejidos, las arrugas y las proporciones los que hagan interesante cada look.
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