El traje se convierte en uno de los protagonistas gracias a blazers de tres botones inspirados en finales de los noventa, disponibles tanto en versiones más estrechas como en combinaciones de pantalones amplios que se acumulan sobre el calzado. El armario masculino también recupera blusones y flight jackets, abrigos de inspiración utilitaria, camisas con rayas degradadas y cuadros de sombra, además de prendas de punto con mucha textura. Cashmere, lana, algodón de tacto seco, nylon arrugado, denim y tejidos de lana con raya diplomática o espiga construyen una colección donde el contraste entre suavidad y estructura es parte esencial de la propuesta.
La paleta refuerza esa atmósfera de película: negro absoluto, marrón oscuro y gris acero funcionan como base, mientras el rojo quemado y el naranja apagado aportan pequeños golpes de color. El resultado es un armario masculino que mira hacia los años ochenta y noventa sin caer en la nostalgia literal, jugando con cinturones de hebilla con tachuelas, derbies y mocasines para terminar de construir una silueta elegante pero relajada. H&M Atelier consigue así que el hombre de otoño pueda parecer protagonista de una película incluso cuando simplemente está saliendo a la calle.
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