El punto, una de las grandes señas de identidad de Ouyang, vuelve a ocupar un lugar protagonista, aunque esta vez se aleja de la idea de que el knitwear pertenece exclusivamente al invierno. Motivos de cisnes recorren prendas de punto, aparecen versiones de Fair Isle con hilos plateados y hasta blusas de aspecto ligero están construidas mediante técnicas de punto. La colección incorpora además seda, lino y elementos metálicos, demostrando que los materiales tradicionales pueden adquirir una apariencia completamente distinta cuando cambian de textura, proporción y contexto.
En los looks masculinos, esa mezcla de tradición y juego se traduce en prendas que parecen sacadas de un armario familiar para después recibir una nueva vida. Los pantalones cortos de punto, los chalecos, la sastrería y las chaquetas híbridas conviven con detalles ornamentales y superficies brillantes, mientras la frontera entre ropa masculina y femenina vuelve a difuminarse. Para primavera-verano 2027, Oscar Ouyang demuestra que su visión del hombre contemporáneo no necesita abandonar los códigos clásicos: basta con desmontarlos, mezclarlos y volver a llevarlos a la calle con mucha más imaginación.
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