El secreto para domar el pelo rebelde está en un árbol milenario y sus propiedades cosméticas

Controlar el encrespamiento, recuperar la suavidad y conseguir que el pelo tenga un aspecto más saludable no siempre depende de cambiar de champú o recurrir a productos de fijación. A veces, la clave está en los ingredientes de la rutina capilar. Uno de ellos es el baobab, un árbol originario de África y Australia cuyas semillas proporcionan dos activos cada vez más presentes en la cosmética: el aceite y la proteína hidrolizada. Ambos tienen propiedades interesantes para cuidar el cabello masculino, especialmente cuando está seco, castigado o resulta difícil de manejar.

El aceite de baobab destaca por su contenido en ácidos grasos esenciales, entre ellos omega 3, 6 y 9, además de vitaminas A, D y E. En cosmética capilar se utiliza principalmente para acondicionar el cabello, suavizar su superficie y ayudar a conservar la hidratación. Esto lo convierte en una opción interesante para los hombres con pelo grueso, poroso o rebelde, que suelen encontrar más dificultades para mantenerlo bajo control. También puede ayudar a reducir la sensación de sequedad y mejorar el aspecto de las puntas, sin necesidad de recurrir a peinados excesivamente elaborados.



Su utilidad cobra especial importancia cuando aumenta la humedad ambiental y el encrespamiento empieza a complicar el peinado. Según Sol Santos, educadora capilar y fundadora de su propia firma de cosmética ecológica, el aceite de baobab ayuda a suavizar la cutícula, conservar la humedad y mejorar la definición de los rizos. Por eso, puede encajar tanto en una rutina para pelo rizado como en la de quienes tienen el cabello seco y buscan un acabado más pulido. La clave está en utilizar una cantidad adecuada y elegir una fórmula que no deje el pelo pesado, sobre todo si es fino.

La segunda alternativa es la proteína hidrolizada de baobab, un ingrediente que se obtiene de sus semillas y que se incorpora a champús, mascarillas, acondicionadores y sérums. El proceso de hidrólisis permite obtener fragmentos de proteína más pequeños, utilizados en cosmética para acondicionar la fibra capilar y mejorar su manejabilidad. Puede resultar especialmente interesante para quienes se someten con frecuencia al calor del secador o la plancha, o tienen el pelo debilitado por tratamientos químicos. Andrés Martín, distribuidor de la firma californiana BYRD Hairdo en España y Portugal, destaca su aplicación en fórmulas destinadas a mejorar la elasticidad y controlar el encrespamiento.



En el caso del cabello rizado o afro, la proteína hidrolizada de baobab también puede ayudar a mantener una textura más flexible y definida. Sin embargo, conviene distinguir sus funciones de las del aceite: mientras este último destaca por su acción emoliente y nutritiva, las proteínas hidrolizadas se utilizan principalmente como agentes acondicionadores. Ninguno de los dos ingredientes puede reparar de forma permanente una fibra capilar dañada ni sustituir un buen corte cuando las puntas están muy deterioradas, pero sí pueden mejorar su aspecto y facilitar el peinado.

La elección depende, por tanto, de lo que necesite cada cabello. Si el problema es la sequedad, la falta de suavidad o el encrespamiento, un producto con aceite de baobab puede ser un buen punto de partida. Si el pelo está castigado por el calor, los tintes o los tratamientos químicos, una fórmula con proteína hidrolizada puede complementar la rutina. Más que buscar un ingrediente milagroso, lo importante es encontrar una combinación de limpieza suave, acondicionamiento e hidratación que permita mantener el cabello masculino sano, manejable y con un aspecto natural.


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