Maurice Lacroix celebra los 10 años del AIKON con un cronógrafo más elegante y versátil

Diez años después de convertirse en uno de los relojes más reconocibles de la firma suiza, el AIKON estrena una nueva generación que apuesta por unas proporciones más estilizadas, una esfera con mayor profundidad visual y una mecánica automática mejorada. El nuevo Maurice Lacroix AIKON Automatic Chronograph conserva su carácter deportivo, pero refina los detalles que lo han convertido en una alternativa interesante dentro de la relojería sport-chic. Con cinco versiones y un precio de 3.690 euros, la colección busca demostrar que un reloj con personalidad no necesita ser excesivamente grande para hacerse notar.



El cambio más evidente está en las dimensiones. La caja pasa de 44 a 42 milímetros de diámetro y reduce su grosor en un milímetro, una decisión que mejora sus proporciones y promete una experiencia más cómoda en la muñeca. El bisel con sus seis brazos característicos sigue siendo el elemento visual que permite reconocer al AIKON a primera vista, acompañado por una combinación de superficies satinadas y pulidas que mantiene ese equilibrio entre elegancia y espíritu deportivo.



También cambian los pulsadores del cronógrafo. Los anteriores elementos roscados dejan paso a unos pulsadores rectangulares inspirados en los primeros cronógrafos de la colección, con una apariencia más limpia y un manejo intuitivo. A ellos se suma un protector de corona que completa la arquitectura de la caja y refuerza su protección. Son modificaciones discretas sobre el papel, pero suficientes para actualizar la silueta sin perder la identidad que ha definido al modelo durante su primera década.



La esfera adquiere un protagonismo especial gracias al acabado Clous de Paris, un patrón geométrico de pequeños relieves que juega con la luz y añade textura a la superficie. La colección ofrece tres versiones monocromáticas, en azul, negro y verde, con sus respectivos contadores a juego. A estas se suman dos configuraciones de estilo panda: una con contadores azules sobre fondo plateado y otra que combina contadores negros con una esfera de tono dorado. Cinco alternativas que permiten pasar de una estética más discreta a otra con contrastes más marcados.

Las agujas y los índices mantienen el lenguaje visual habitual del AIKON, mientras que los contadores incluyen las funciones de cronógrafo de 12 horas y 30 minutos, además del pequeño segundero. Las indicaciones de día y fecha se sitúan a las tres en punto, integradas en una esfera que busca equilibrar la información sin renunciar a una imagen ordenada. El brazalete integrado de acero, con sus acabados alternos, completa el conjunto y refuerza su presencia como reloj para llevar tanto con prendas informales como con un conjunto de oficina.



En el apartado mecánico, Maurice Lacroix incorpora la última versión de su calibre automático ML112, con una reserva de marcha superior a 60 horas. Esta autonomía permite dejar el reloj apartado durante buena parte del fin de semana y recuperarlo después sin tener que reajustar necesariamente la hora, siempre que se mantenga dentro de su margen de funcionamiento. El mecanismo refuerza el enfoque práctico de una pieza que combina las funciones de cronógrafo con la comodidad de un movimiento automático.

El nuevo AIKON Automatic Chronograph llega con un precio de venta recomendado de 3.690 euros y representa una evolución coherente para una colección que cumple diez años. La caja más contenida, las nuevas esferas texturizadas y la posibilidad de cambiar de brazalete a correa de caucho actualizan una fórmula que ya funcionaba. Maurice Lacroix no busca romper con el pasado, sino pulir sus códigos para ofrecer un reloj deportivo, elegante y versátil, pensado para acompañar distintos estilos sin perder su carácter.

Fotos de Maurice Lacroix