BED j.W. Ford ha consolidado su posición en la Semana de la Moda Masculina de París con una propuesta para la temporada Otoño-Invierno 2026 que profundiza en la melancolía y la belleza de lo cotidiano. Bajo la dirección creativa de Shinpei Yamagishi, la firma japonesa ha presentado una colección que se aleja de las tendencias efímeras para centrarse en una narrativa personal donde la ropa actúa como un diario de experiencias vividas. El diseñador ha sabido capturar esa transición entre la fragilidad y la fortaleza, utilizando texturas ricas y capas complejas que sugieren una introspección profunda a través del diseño textil.
La colección destaca por una sastrería que parece desmoronarse y reconstruirse ante los ojos del espectador, manteniendo el equilibrio entre la elegancia clásica y el espíritu rebelde del punk. Las siluetas de este invierno se caracterizan por abrigos de lana de gran formato, pantalones con caídas fluidas y chaquetas que incorporan detalles deshilachados o cierres asimétricos. Estos elementos no son meros adornos, sino que refuerzan la idea de una prenda que tiene historia, una armadura suave para el hombre moderno que no teme mostrar su vulnerabilidad mientras recorre la ciudad.
En cuanto a la paleta cromática, la marca ha optado por una base de tonos oscuros y profundos, dominada por el negro, el gris carbón y el azul noche, interrumpida ocasionalmente por destellos de rojo burdeos y ocres que evocan la luz de un atardecer invernal. La utilización de materiales como el terciopelo, la seda y el cuero aporta una dimensión táctil que eleva la propuesta a un nivel de lujo artesanal. La superposición de capas se convierte en la técnica estrella, permitiendo que diferentes longitudes y texturas coexistan en un mismo atuendo, desafiando las proporciones convencionales de la moda masculina contemporánea.
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