La colección masculina Primavera-Verano 2027 de Lanvin supone mucho más que una nueva propuesta para la temporada. Es la consolidación de la visión de Peter Copping al frente de la histórica casa francesa y, al mismo tiempo, una celebración de un hito muy especial: el centenario de la primera colección masculina creada por Jeanne Lanvin. Lejos de caer en la nostalgia, el diseñador británico aprovecha esta efeméride para reinterpretar el legado de la firma con un lenguaje contemporáneo en el que la elegancia, la comodidad y la expresión individual conviven con absoluta naturalidad.
Presentada durante la Semana de la Moda Masculina de París, la colección gira en torno a una idea de lujo silencioso, pero profundamente refinado. Copping suaviza la tradicional rigidez de la sastrería con americanas cruzadas de hombros relajados, pantalones amplios y tejidos ligeros que aportan movimiento a cada silueta. Lanas de verano, sedas lavadas, organzas y algodones con textura sustituyen las estructuras pesadas para construir un armario pensado para la libertad de movimiento y las altas temperaturas.
El diseñador también introduce una nueva forma de entender la proporción. Las líneas se alargan, las prendas caen con fluidez sobre el cuerpo y las superposiciones crean una sensación constante de movimiento. En lugar de perseguir una silueta marcada, Lanvin apuesta por un vestuario que acompaña al cuerpo de forma natural, reforzando una estética relajada que no renuncia al refinamiento característico de la maison.
Aunque la sastrería continúa siendo el eje principal de la colección, Copping amplía el repertorio incorporando prendas utilitarias reinterpretadas desde una óptica de lujo. Parkas, gabardinas, cazadoras safari, monos de trabajo y pantalones cargo aparecen confeccionados en tejidos nobles, borrando las fronteras entre la ropa funcional y el guardarropa más sofisticado. El resultado es una colección donde la practicidad y la elegancia se complementan en lugar de competir. La paleta cromática mantiene un equilibrio entre la sobriedad y la frescura. Los tonos marino, negro, caqui y beige sirven como base de la colección, mientras que pinceladas de azul cielo y rosa aportan luminosidad sin romper la armonía del conjunto. Esta utilización del color encaja con una de las grandes tendencias vistas durante la temporada Primavera-Verano 2027, marcada por el regreso de combinaciones cromáticas más expresivas tras años dominados por el minimalismo neutro.
Uno de los aspectos más interesantes del desfile es la manera en que Peter Copping recupera el espíritu decorativo de Jeanne Lanvin sin reproducir literalmente sus códigos históricos. La influencia del surrealismo aparece en detalles gráficos, juegos de composición y camisetas inspiradas en los "cadáveres exquisitos", mientras que la riqueza de los materiales y la atención al acabado artesanal recuerdan la tradición de la casa desde una perspectiva plenamente contemporánea. Más allá de las tendencias, Primavera-Verano 2027 deja claro cuál parece ser el rumbo de Lanvin bajo la dirección de Peter Copping. La firma recupera el gusto por la elegancia clásica, pero la adapta a un hombre actual que busca prendas versátiles, cómodas y capaces de transmitir personalidad sin necesidad de extravagancias. La colección demuestra que el lujo contemporáneo puede construirse a partir de la sencillez, siempre que detrás exista un impecable trabajo de patronaje, materiales excepcionales y un profundo respeto por la historia de una de las casas más emblemáticas de la moda francesa.
Fotos de Getty Images

























