El punto se convierte en uno de los grandes protagonistas, con jerséis de rayas, chalecos, cárdigans y diseños gráficos que se superponen a camisas y bajo chaquetas. El cuero aporta una textura más contundente, mientras los pantalones amplios conviven con shorts y prendas que dejan las piernas al descubierto. La paleta parte de marrones, grises, crema, ciruela y verdes apagados, pero se rompe con golpes de rojo, naranja, verde ácido y otros colores intensos. Incluso los accesorios y el calzado forman parte de la conversación, con sandalias llamativas, botas altas, bolsos y capas de collares.
Más que proponer una única manera de vestir al hombre, Rogge construye personajes diferentes a partir de las mismas prendas. Un blazer puede acompañarse de shorts y sandalias, mientras un cárdigan decorativo puede convivir con pantalones de cuero o una chaqueta utilitaria. Esa mezcla entre sastrería, punto, sportswear y accesorios extravagantes convierte la colección en una invitación a experimentar con el armario sin buscar que todo encaje perfectamente. Para primavera-verano 2027, Marni encuentra su nueva identidad precisamente en esa belleza de las prendas cuando dejan de comportarse como deberían.
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