El armario masculino juega con una estética elegante pero nada convencional. Los tonos oscuros, especialmente el negro y el blanco, adquieren protagonismo mientras aparecen prendas de líneas precisas, pantalones estilizados, chaquetas de cuero y referencias constantes al universo ecuestre de la casa, con el Horsebit convertido en uno de los detalles recurrentes. También hay espacio para bolsos y accesorios que rompen con la idea tradicional de cómo debe vestir un hombre de lujo, reforzando esa mezcla entre funcionalidad, sensualidad y cierta actitud provocadora que Demna está construyendo para Gucci.
Más que reinventar la firma desde cero, esta colección continúa el ejercicio de desmontar sus códigos para volver a armarlos con otra actitud. El resultado es un hombre Gucci menos preocupado por parecer perfectamente clásico y mucho más interesado en tener una silueta reconocible, incluso cuando juega con prendas aparentemente sencillas. Si el primer desfile de Demna sirvió para anunciar el cambio de rumbo, The Store Show deja claro que ahora el objetivo es convertir esa nueva identidad en un armario completo para el hombre que quiere vestir Gucci sin parecer que lleva el Gucci de siempre.
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